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miércoles, 13 de febrero de 2013

I Remember.


Tengo que escribir esto, pues temo que si dejo pasar mucho más tiempo, terminará siendo algo que me hará daño.

Probablemente ella nunca quiera tocar el tema, pero la verdad es que me odia. Quizás, si tú la conoces, probablemente ni te comente de mi existencia. Pero creo que hay algo que debes saber, y es que ella nunca ha escuchado esto. Mejor dicho, jamás ha leído esto, proveniente de mi.

Ella es una persona maravillosa, en verdad. Es quizás una de las pocas personas que conozco que tiene una forma de ser única, tan suya y tan perfecta en su rol, que con ella aplica esa frase de 'no encontrarás en un millón de personas a alguien como ella'. Quizás y ni siquiera exista ese dicho, pero si captas la idea, bien. Ella debe de tener unos ojos con los cuales te conmueve hasta la espina dorsal. En verdad, siendo yo alguien tan frío últimamente, más de una vez caí ante ella.

La historia de cómo la conocí es un tanto rara y repentina, de esas que pocas veces sucede. Para ello, en verdad, bendito Internet que todo lo puede y lo ha podido lograr, pues ahí la conocí. Como todo, tuve mis dudas siempre, pero ella se encargó de borrarlas poco a poco. ¿Que si me asustó un poco al principio? Claro, eso no lo niego. Probablemente al ser la primera chica que en tan poco tiempo me permitió conocer tanto de su mundo, temía que algo malo sucediera.

Durante varios meses, hablamos y platicamos y nos escribimos, y hubo días en los que desvelarse adquirían un significado diferente. Su risa, sus miradas de cansancio y de encanto siempre me encaminaban a ser feliz por más de un día entero. Pero claro, no todo podía ser tan perfecto. Al menos, no lo pensaba de esa manera.

La verdad es que duele mucho más ahora que un par de días antes, cuando pensaba que podía tratarse de algo más. Siendo honesto, sólo no puedo. Ella ideó la manera perfecta de poder crear ese momento perfecto futuro y, aunque es cierto, sólo sería eso. Un momento perfecto. La distancia nos limitaría a estar en París y en Los Ángeles, aún cuando sólo nos separan kilómetros, y no un océano entero.

Pero me duele. No puedo estar con ella, ni podré. Y el dolor es algo que su cariño, aunque ha intentado todos los medios posibles, no lo ha podido sanar.

En todo esto, soy yo el responsable. Por no sostenerla entre mis brazos un día más, por retirarme antes de tiempo. Pero si ella leyera este mensaje, aunque fuese en destiempo, debe saber que nunca dudé de su cariño. Que siempre sabré que habría una historia (y una lista) por terminar, algún día. No estoy listo, y aunque ella lo esté, no le puedo cumplir con la misma intensidad. No puedo terminar esta promesa, al menos mientras mi pasado no termine de desaparecer, y mis convicciones me permitan comenzar de nuevo. Mientras no encuentre la manera de hacer más de lo que ella haría por mi, no puedo seguir con la promesa de que todo irá bien por mi parte.

Y puede que pasen días, meses o años para que ella atienda a escuchar esto en mis palabras. Ojalá y pudiera. Pero puedo prometerle que jamás hablaré mal de ella, y no dejaré que su cariño se pierda, porque es lo más valioso que alguien me ha podido dar. Si supiera ella y tú, que estás leyendo esto, es que sus palabras en verdad alegraban mis mañanas. Que sus ganas de vivir son enormes, y que brillará por ser quien es, siempre.

Algo raro es, que utilice esa palabra. 'Siempre'. Ella solía criticar mucho eso de mí. Si lees esto, algún día: siempre seré feliz por decir que eres alguien en mi vida, y eso no importa si estás lejos o no. Siempre estaré feliz por lo que llegues a realizar, y por tus logros. Siempre tendrás alguien con quien puedas contar para realizar tus metas.

Y quizás, uno de estos días, pueda encontrar la manera de corresponder a su cariño. No perderé la fe en ello.